Gehirn is kein Muskel
Recientemente se presentó en la Academia de las Ciencias de Berlín un Memorandum con el título “El cerebro optimizado”. Como autores firmaron un grupo de médicos, filósofos y psiquiatras. Ellos abogan por una relación liberalizada con sustancia para el aumento de las capacidades cognitivas, también conocido como “Cognitive Enhancement” o “Neuro Enhancement” o algo menos afirmativo “Doping cerebral”. Píldoras que mejoran el pensamiento. Sin duda hubo atención de los medios de comunicación. Los comentaristas no se habían dado cuenta de que, los creadores del Memorándum habían dejado de lado sustancias hoy disponibles como Ritalin y Modafinil en sus consideraciones. Ya que su eficacia, según deducían, era frágil. Las hipótesis reflejaban más un escenario futuro especulativo, en el cual habían mejores medios, el cual hacia a los consumidores más inteligentes y con ellos unos efectos secundarios más débiles. Solo la posibilidad de un futuro semejante, merecía la pena discutir sobre las repercusiones sociales. Partidarios y detractores discutían sobre esta base. Se encuentra en pies de barro y en una descuidada exageración, que farmacologicamente es posible. Jüngst wurde in der Berlin-Brandenburgischen Akademie der Wissenschaften ein Memorandum mit dem Titel „Das optimierte Gehirn“ vorgestellt. Als Autoren firmierten eine Gruppe von Medizinethikern, Philosophen und Psychiatern. Sie plädierten für einen liberaleren Umgang mit Substanzen zur Steigerung kognitiver Fähigkeiten, auch „Cognitive Enhancement“ oder „Neuro-Enhancement“ genannt oder - etwas weniger affirmativ - „Hirn-Doping“: Pillen, die das Denken verbessern. Mediale Aufmerksamkeit war dieser Stellungnahme gewiss. Indes war nicht allen Kommentatoren aufgefallen, dass die Verfasser des Memorandums heute verfügbare Substanzen wie Ritalin und Modafinil aus ihren Erwägungen ausgeklammert hatten. Denn deren Wirksamkeit, so räumten sie selbst ein, sei fraglich. Hypothetisch reflektierten sie vielmehr ein spekulatives Zukunftsszenario, in dem es sehr viel bessere Mittel gäbe, die ihre Konsumenten tatsächlich klüger machten und dabei arm an Nebenwirkungen wären. Allein die Möglichkeit einer solchen Zukunft verlange, schon heute über die gesellschaftlichen Folgen zu diskutieren. Befürworter wie Gegner des Cognitive Enhancement streiten allein auf dieser Grundlage. Sie steht auf tönernen Füßen und auf einer fahrlässigen Übertreibung dessen, was pharmakologisch überhaupt machbar ist. |
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